Elias Canetti
Valencia: Pre-Textos, 2002

Las voces de Marrakesh

Las voces de Marrakesh está compuesto por catorce relatos en los que Elías Canetti sintetiza sus impresiones de una ciudad en la que residió unos meses. Pero el escritor no se limita a observar y tomar notas de viaje, sino que sus percepciones se mezclan con su fantasía, convirtiéndose en el soporte de la narración. Para Canetti, el turista es la caricatura moderna del viajero; entiende el viaje como la ocasión única de apropiarse de un mundo extraño, de vivir experiencias ajenas hasta entonces.
1954 fue el año del viaje. Aquel Marrakesh, sin duda, no es el actual. Canetti conoció una ciudad comercial, al pie de la cordillera del Atlas, en la ruta del desierto, con su mercado de camellos, sus zocos repletos de especias y sus afanosos artesanos que vendían sus productos al regateo. Una ciudad poblada por tres grandes grupos culturales, árabes, judíos y europeos, que convivían en relativa armonía. En sus calles correteaban los niños, las mercancías se transportaban en burro y las riquezas y las miserias aparecían a cada esquina. El protagonista, el propio autor, con sus sensaciones y reflexiones nos muestra su humanidad, su capacidad de observación y, sobre todo, su habilidad como narrador de historias; es posible contar las cosas con sencillez.
No hace mucho, en esta misma página, recomendamos el ensayo de Santiago Posteguillo La sangre de los libros, aludiendo a cierta relación de la provincia de Cuenca con los premios Nobel. Elias Canetti, premiado con el Nobel de literatura en 1981, es el eslabón que une a los premios con la sierra de Cuenca. Elias Canetti nació en Bulgaria en el seno de una familia y una comunidad de judíos sefardíes que todavía hablaban en ladino, castellano arcaico usado por los judíos expulsados. Un “spaniol” educado entre Suiza y Austria, en el que la lejana ascendencia hispánica es uno de sus distintivos de identidad. Sus antepasados, expulsados de España por profesar el judaísmo, adoptaron el apellido Canetti, forma italianizada de Cañete, la localidad conquense de la que procedían.