A mediados del siglo XV un nuevo descubrimiento vino a revolucionar la historia de la cultura occidental. Aproximadamente hacia 1456 apareció en Maguncia (Alemania) el texto de una Biblia que no había sido copiado durante años en ningún scriptorium, sino que había salido de un taller de imprenta gracias al empeño y a los conocimientos técnicos de Johannes Gutenberg. La imprenta supuso una innovación tecnológica que permitió la producción de libros en masa y se basaba en la impresión de texto en papel mediante la transferencia de tinta por medio de caracteres móviles de metal.